APRENDE A CONVERSAR CON PODER
- Renatta Casale
- 3 jun 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 15 jun 2025

Todo lo que hemos estado aprendiendo hasta acá, a lo largo de los temas anteriores, está diseñado para que tenga cabida en un escenario específico: las conversaciones. La danza lingüística-emocional donde se tejen el hablar y el escuchar.
Hemos visto cómo a través de las conversaciones es posible la coordinación de acciones, aparecen las declaraciones, se manifiestan nuestros juicios, describimos los hechos, nombramos nuestros mundos y ejercemos un rol activo y protagónico en la comunicación humana.
Cuántas veces nos ha pasado que damos conversaciones esperando un resultado y terminamos generando totalmente lo contrario o saliendo con más dudas acerca de alguna situación que cuando iniciamos la conversación.
Muchas veces conversar se convierte en una fuente de frustración, porque nos vemos rebasadas por nuestro rico mundo emocional o por nuestras mil maneras de ver una misma realidad.
Las mujeres podemos apropiarnos de la manera en que conversamos, pero es un proceso que necesitamos reaprender. Por esto es clave saber distinguir cuál es el tipo de conversaciones que queremos dar en cada ocasión y qué queremos lograr con ellas.
ANTES DE INICIAR O HACERTE PARTE DE UNA CONVERSACIÓN TOMA CONSCIENCIA SOBRE SU FINALIDAD

Conozcamos a continuación los cuatro tipos de conversaciones que existen:
Conversación de juicios: Se producen en un ámbito privado. Es una conversación con nosotras mismas, ocurre en nuestro mundo interior. En esta aparecen suposiciones, juicios, expectativas, quejas, explicaciones. A través de ellas buscamos racionalizar sobre una situación, respecto al pasado, el presente o el futuro. Incluyendo el minuto que acaba de transcurrir o está por venir.
Generalmente, después de tener una conversación interna, es que vamos hacia afuera a procurar otras conversaciones con el fin de confirmar lo que estamos pensando, medir riesgos o escuchar nuevos puntos de vista. También para coordinarnos con otros. Puede tratarse de una conversación pública. En este caso es importante ser conscientes de que cuando abrimos una conversación de juicios con otro, también recibiremos los suyos. Y para ello necesitamos estar preparadas. Poner nuestro cuerpo y disposición emocional a escuchar lo que el otro tiene para decirnos desde su mirada. Aceptando su punto de vista y entendiendo que no es una verdad absoluta, pero sí su legitima opinión.
Conversación de Coordinación: Esta puede ser la reina de las conversaciones. En ella ocurren los Pedidos, Ofertas y Promesas. A través de una conversación para la coordinación de acciones logramos que las cosas pasen. Que la realidad se transforme y aparezca un nuevo mundo (Sobre esta conversación hemos profundizado en el tema anterior).
Conversación sobre posibilidades: Es muy importante poder diferenciar la conversación de posibles acciones de la conversación para coordinación de acciones. No es lo mismo conversar con alguien para contarle algún querer, idea, sueño, anhelo, que conversar para hacerle un Pedido o una Oferta. La conversación para posibles acciones permite especular, abrir nuevos horizontes, buscar que surjan “posibilidades” con las cuales podamos cambiar el curso actual de los acontecimientos. Cuando logramos diferenciar una conversación de otra, logramos transformar expectativas en reconocimiento de oportunidades y nos preparamos para elaborar Pedidos o hacer alguna Oferta en el futuro.
Conversación para posibles conversaciones o conversación para generar contexto: Se trata de esos momentos en los que queremos dar una conversación con alguna persona, pero sentimos que no están dadas las circunstancias emocionales y entonces es necesario ir tendiendo puentes hacia el futuro, preparar mejor el terreno para una comunicación óptima. Ahí puede ser efectiva una conversación previa que procure un acercamiento, o una actividad compartida que sintonice los estados de ánimo.
Una conversación para posibles conversaciones es cuando hacemos esa llamada telefónica para pedirle a alguien una conversación importante, de manera personal y alrededor de una café, por ejemplo. O cuando recurrimos a un tercero para una mediación o lobby.
Todas las conversaciones que abrimos, de manera pública o privada, manifiestan una parte de nosotras, construyen o modifican nuestros mundos. Mientras más conectadas y claras estemos en cada una de ellas, nuestro confluir con la vida y con otros va a manifestarse con impecabilidad. Si hay algo de lo que se hace cargo saber conversar, es de minimizar el sufrimiento que surge de las conversaciones confusas, sin objetivos, atropelladas de juicios en medio de tormentas emocionales. Estar preparadas para conversar nos trae calma, fortalece nuestras relaciones, nos mantiene enraizadas en la confianza y en el rumbo que decidimos tomar.
CÉNTRATE ANTES DE CONVERSAR
Cada vez que mantenemos una conversación o, por algún motivo, somos parte de ella, nos encontramos en una emoción. Conocer nuestras emociones, saber quiénes somos en cada una de ellas nos prepara para ser efectivas en nuestra comunicación.
En ocasiones caemos en una montaña rusa emocional como resultado de experimentar muchas conversaciones privadas al mismo tiempo. Con cierta ligereza las sacamos de nuestro ámbito privado y las compartimos al exterior. Esto puede traer consecuencias inesperadas. Pero como no tenemos claridad sobre los objetivos de esa conversación, corremos el riesgo de sentirnos incomprendidas y heridas.
Cuando vayas a abrir una conversación revisa tu disposición emocional. Respira profundo, busca tu centro. Siente tu respiración, el latido de tu corazón. Y con los pies enraizados en la tierra escúchate, indaga sobre lo qué quieres y una vez ahí, decide cuál es el tipo de conversación que necesitas dar. Valida con tu propia sabiduría si es momento para conectar con esa persona, o si más bien requieres un tiempo de silencio contigo misma para ordenar tus ideas.
Dale valor a tus conversaciones, por más cotidianas y sencillas que parezcan, en ellas estás expresando tu mundo y de ellas depende su evolución.
PREGUNTAS REFLEXIVAS:
¿Qué conversación interna de juicios te está impidiendo dar alguna conversación de coordinación clave para lograr una avance importante para ti?
Piensa en una conversación reciente donde hayas salido sintiendote frustrada. Al revisarla, ¿querías crear posibilidades o lograr una acción concreta? ¿Cómo abordarías eso diferente la próxima vez?
¿Qué nuevas realidades estás lista para crear procurando conversaciones con más intención y claridad? ¿Por cuál área de tu vida vas a empezar?
COMPARTE Y COMENTA:
Si tienes alguna pregunta o deseas compartir alguna reflexión sobre este tema, puedas hacerlo acá abajo, en la sección para comentarios.
¡Felicidades, acabas de concluir el último tema del módulo de comunicación relacional! ¡Sigue adelante. Ahora empieza el módulo de comunicación profesional. Es Genial!

Comentarios