"EL ESCUCHAR" ES EL GRAN PROTAGONISTA DE LA COMUNICACIÓN
- Renatta Casale
- 3 jun 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 15 jun 2025

Conectarnos con nuestro cuerpo. Conocernos. Comprender cada uno de nuestros sentidos. Darnos la oportunidad de serenarlos. Quedarnos por instantes con la única sensación de sentirnos de la piel hacia adentro. Justo ahí se abre la posibilidad de escuchar-nos. De conectar con nuestra propia sabiduría.
Hay un camino para percibir al mundo que está más allá de nuestra piel: Relacionarnos con el exterior desde nuestra intuición también pasa por un ejercicio de escuchar a los demás desde la apertura. Desde el abandono a nuestros propios juicios. Desde nuestra receptividad femenina.
Escuchar es el elemento activo de la comunicación, no el pasivo, como nos enseñaron. Escuchar abre la posibilidad de que ocurra lo nuevo.
En el escuchar es donde algo se puede transformar, donde el mundo se puede modificar. Escuchar es diferente a oír. Este último verbo implica una acción biológica. Por el contrario, escuchar refiere a una acción emocional racional, pasa por la comprensión de lo que se dice. Y para ello, es necesario que existan códigos comunes entre las personas que conversan, tales como el idioma, la cultura, los intereses, etc. Mientras más compleja sea la conversación, esos elementos se hacen más esenciales. Por ejemplo, una pareja que discute y retoma alguna situación del pasado, no solo está compartiendo un idioma, una cultura y una historia, sino hechos y circunstancias comunes. O una madre y una hija que hacen el postre familiar para una celebración especial, también comparten estos elementos, más los detalles técnicos y el conocimiento de una metodología culinaria. Todo eso involucra a un tejido emocional que provoca y le da el tono a ese ejercicio comunicacional.
Escuchamos desde las emociones que traemos. Por eso es tan importante a la hora de hablar con otras personas, comprender en qué emoción estamos sintonizadas y en qué emoción se encuentra la otra persona. De eso va a depender en gran medida lo que decimos, cómo lo decimos y, sobre todo, cómo lo recibe y lo entiende quien nos está escuchando. Alguien que está triste, difícilmente comprenda y acepte una propuesta sobre futuro, una oferta, una invitación. Alguien enojado no va a recibir de buena manera una frase como “no te pongas así, que no es para tanto”. No basta hacernos cargo de las palabras. Si queremos ser escuchadas, también necesitamos hacernos cargo de nuestro estado de ánimo y comprender el de la otra persona. Sin empatía emocional la comunicación no fluye, al menos como lo esperamos. Todo parte de un principio muy simple: La persona a quien deseamos movilizar a partir de lo que le decimos, es un ser distinto a nosotros y necesita ser legitimado en la conversación. Esto no significa que nos hagamos a un lado o que lo manipulemos. Sino que tomemos en cuenta el mundo que trae el otro y que nos hagamos cargo de ello. ¿Cómo? indagando, preguntando, explorando y apelando a recursos que nos ayuden a mostrar qué es lo que esperamos de esa conversación.
Cuando alguien se comunica con nosotras es importante prestarle toda la atención posible. Preguntarle desde dónde surge su inquietud. Pongamos especial cuidado en entender cuál es la preocupación que tiene esa persona, para que podamos atenderle y darle una respuesta satisfactoria sin que nos enredemos en nuestra propia historia. Recordemos que el compromiso de escuchar trae como consecuencia que ocurra algo, que el mundo se transforme. Así que cuando alguien nos habla, está esperando que algo se movilice a partir de eso que nos está diciendo. Una forma extraordinaria de expresar nuestro amor es poniendo atención a quien nos habla.
PREGUNTAS REFLEXIVAS:
¿En cuál área de tu vida puedes empezar a practicar desde ahora mismo tu nueva forma de escuchar?
Escribe las tres ideas o herramientas prencipales que haz aprendio en este tema para empezar a escuchar y hacer que te escuchen de una manera más efectiva.
¿Cómo puedes empezar a escucharte a ti misma con más amor y claridad?
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¡Felicidades por haber concluido el primer tema de este módulo! ¡Sigue adelante desarrollando tu comunicación relacional!

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