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EXPRESA TU PROPÓSITO CON PALABRAS Y ACCIÓN

  • Foto del escritor: Renatta Casale
    Renatta Casale
  • 4 jun 2025
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 15 jun 2025



El propósito aparece cuando se pierde la razón. Cuando se acaban las palabras para justificar un compromiso sostenido. Es una acción consecuente con un fin. Detrás del propósito lo que hay es silencio, alma, ser. 


En medio de la incertidumbre lo único que se parece a la certeza es el compromiso. He ahí la manifestación del propósito.

Observa tus acciones recurrentes y evidenciarás eso con que estás profundamente comprometida. La voluntad se alimenta de propósito. Cuando hay un compromiso claro toda acción es consecuente con él.


Querer no es poder. Poder es conocer profundamente nuestros anhelos y sostener la fe de vivir en ellos en todas las situaciones y circunstancias posibles. El poder, además, nada tiene que ver con nuestra enorme lista de obligaciones, ni con esos “tendrías” culturales. Nuestro poder no depende de la expectativa ajena. Nuestro poder únicamente depende de la honesta relación entre nuestro propósito y nuestra energía creadora. Soltamos esa tarea a medio terminar no por falta de voluntad, sino porque no está alineada a nuestro propósito, a nuestros compromisos vitales.


Cuando nos conocemos y aceptamos los anhelos de nuestro ser, por encima de cualquier expectativa ajena, surge en nosotras esa capacidad inquebrantable de sostenernos en el camino elegido.  Para alimentar la voluntad lo primero que hay que identificar es cuál o cuáles son los propósitos que nos sostienen. Y no me refiero a proyectos laborales, profesionales o empresariales. No hablo de desarrollar un emprendimiento, ser una estrella del arte o una activista social. Me refiero a conocer qué es eso que nos moviliza y da sentido a nuestra acción. Conocer qué nos hace sentir expandidas y serenas cuando entramos en conexión con ello.



Un propósito puede ser crear un estilo de vida en función a temas que nos interesan. O cuidar a nuestros hijos. O disfrutar momentos especiales con nuestra familia o amigos. Lo más importante de conectar con nuestro propósito, sean uno o varios, es reconocer eso que nos moviliza, sin pasar por la razón. Por ejemplo, a mí me moviliza mi camino espiritual, la comunión con la naturaleza y el amor a mi familia. Todo lo que yo haga que me permita cuidar y fortalecer esos espacios, cobra sentido en mi vida.


El propósito nos conecta con nuestra grandeza y nos impulsa siempre a querer compartirlo con otros. Cuando nos ponemos en contacto con eso, algo hermoso nos ocurre, a diferencia del sentimiento frustrante que experimentamos cuando juzgamos que no estamos viviendo la vida que queremos vivir, cuando no nos damos el permiso para ser las creadoras y protagonistas de nuestra propia vida. Pasar por ahí, por ese camino, produce un temblor y nos lleva directamente a la reflexión de “si yo no estoy siguiendo mi visión o mi propósito, ¿qué estoy siguiendo? ¿A qué sistema estoy sirviendo?, ¿a qué otros intereses estoy siendo funcional?”. Y esto es tan difícil como esclarecedor, porque no hay nada más movilizador que darnos cuenta de que estamos sirviendo a algo en lo que no creemos o viviendo la vida de alguien más.


Saber nombrar nuestro propósito, identificarlo y ponerlo como eje para crear nuestra historia personal es un ejercicio de valentía, de profundo coraje. Porque si hay algo que nos vamos a encontrar en el camino, cuando decidimos vivir desde nuestra autenticidad, son obstáculos. Enormes o pequeños, siempre van a aparecer como proyecciones de esas limitaciones que estamos llamadas a trascender para avanzar y experimentar la vida, cada día con más liviandad.


Ser protagonistas de nuestras vidas implica tener muchas conversaciones, hacer acuerdos, contar con otros, cerrar y abrir espacios relacionales, y todo esto lo ejercemos a través de la palabra. Por esto es fundamental apropiarnos de ella. Aprender a ejercerla de manera impecable y eficiente. Ponerla a favor de nuestras acciones y poder personal.



Escribe en tu Cuaderno de la Maestra Interior



PREGUNTAS REFLEXIVAS:


  1. Considerando que el propósito "aparece cuando se pierde la razón", ¿qué compromiso sostenido en tu vida te moviliza tan profundamente que no necesita justificación y te revela ese gran propósito?


  2. Si el propósito se expresa con palabras y acción, ¿qué acción concreta puedes iniciar hoy que sea una manifestación clara de eso que te moviliza?


  3. ¿Qué palabras o expresiones necesitas comenzar a usar para nombrar tu propósito con más claridad y darle más fuerza en tu vida?


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Si tienes alguna pregunta o deseas compartir alguna reflexión sobre este tema, puedas hacerlo acá abajo, en la sección para comentarios.


¡Felicidades por seguir avanzando en este módulo! ¡Sigue adelante desarrollando herramientas para alimantar tu comunicación profesional!



 
 
 

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