top of page

FORTALECE TU CONFIANZA Y TOMA TU LUGAR EN EL MUNDO

  • Foto del escritor: Renatta Casale
    Renatta Casale
  • 4 jun 2025
  • 5 Min. de lectura


La confianza no se entrega: se experimenta en la relación con otros y con nosotras mismas.


Hemos llegado al punto cumbre para hablar con más poder y para ello necesitamos aproximarnos a la confianza desde una perspectiva que nos permita observarla, conocerla y saber pararnos en ella ¿Has visto alguna vez a una persona ejerciendo un rol de liderazgo sin confianza en sí misma? ¿Te ha provocado escuchar sus ideas, seguirle, ser parte de sus proyectos? La confianza es esencial para el liderazgo tanto de lo externo, como de lo interno. A esto me refiero cuando hablo de esa capacidad de liderar y protagonizar nuestras vidas, confiar en nuestra palabra, decisiones, capacidades, formas de relacionarnos.


Quiero que exploremos La Confianza desde una nueva miradal. Si bien podemos "sentirla" la confianza es "una idea", no una emoción. Asi que vamos a descubrir como es a confianza es una opinion que se fundamenta en cuatro juecios. Como si se tratara de una mesa que se apoya en cuatro patas.


La mesa de La Confianza nos introduce a un nuevo y útil concepto sobre Confianza y Autoconfianza. Ese fenómeno relacional sobre el cual fundamos nuestras relaciones, incluso la que tenemos con nosotras mismas.


Confiar nos acerca a otros, a la vida, a proponernos metas y a ir por ellas. Confiar nos posibilita. Y todo esto se origina en el lenguaje. La confianza es un juicio que alimentamos con hechos y a partir de ello tomamos decisiones.

Imaginemos que la confianza con la que nos relacionamos con nosotras mismas, con otros y con el misterio de la vida, está sobre una mesa de cuatro patas. Si alguna falta, se rompe o se quiebra, la confianza se moverá y en el peor de los casos, caerá al suelo. Veamos de qué se trata cada una:


Sinceridad: Hablamos de sinceridad cuando nuestros pensamientos, palabras y acciones son coherentes. Es decir, lo que pensamos, decimos y hacemos se manifiesta en la misma dirección. Por ejemplo: Sé que amo a mi hija, lo pienso, lo siento, se lo digo. Pero además mis acciones guardan relación directa con ello. La cuido, me hago cargo de sus necesidades básicas y afectivas. Cumplo mis promesas, la oriento. Le expreso mi amor con abrazos, besos y compañía.


Competencia: Aparece cuando nos hacemos cargo de aquello que nos es posible porque estamos facultadas para hacerlo. Por ejemplo: Opero a una persona a corazón abierto para destapar una de sus arterias, porque soy médico cardiólogo con experiencia y cuento con todos los recursos, herramientas y actuó en el marco legal y ético que regula la medicina. 


Responsabilidad: Surge cuando respondemos efectivamente ante los compromisos adquiridos. Incluso, aun y cuando no podamos cumplir de manera exacta con aquello que prometimos. Por ejemplo: Siempre llego puntual a las reuniones con mis clientes, pero el día que se averió mi automóvil llamé oportunamente, me disculpé, brindé una explicación sincera e informé de mi retraso. Para próximas ocasiones tomo previsiones y evito que vuelva a ocurrir.


Vulnerabilidad: Es cuando no dejamos a esa persona que estimamos en su momento de mayor fragilidad. Cuando más necesita de nuestra compañía y comprensión. Por ejemplo: Cuando alguien que amo está pasando por un momento flaco. Cuando esa circunstancia lo saca de su grandeza y lo coloca en su lado más pequeño. En ese periodo me quedo a su lado, comprendo que no estoy ahí para juzgar, sino para acompañar y brindar un abrazo. Lo mismo ocurre conmigo misma. Abrazo mi vulnerabilidad. Me acompaño y me protejo cuando atravieso un momento difícil. En este caso, siempre es útil hacernos la siguiente pregunta: ¿cómo me trataría si fuera mi propia madre? ¿Qué haría por mí? ¿Me defendería o me dejaría expuesta a aquello que me hace sufrir?




Los pilares de la confianza: Sinceridad, competencia, responsabilidad y vulnerabilidad aplican perfectamente para observar y construir nuestra autoconfianza. Por ejemplo: ¿Actúo en consecuencia a aquello que quiero para mí? ¿Cómo me trato a mí misma frente al aprendizaje cuando estoy desarrollando una nueva habilidad o competencia? ¿Me hago promesas que cumplo? ¿Cómo me acompaño cuando cometo un error o las cosas no salen como lo esperaba? 


En ocasiones somos extraordinarias generando confianza para otros, siendo pilares y soportes en sus caminos. Pero haciéndolo a costa de nuestra integridad y desbalanceado nuestra autoconfianza. El giro saludable es hacerlo de adentro hacia afuera, restaurando nuestra autoconfianza y luego, poco a poco, influenciar nuestras relaciones desde acá. Al principio seguramente algunas de esas relaciones se moverán y se transformarán, pero este modelaje nos va a permitir vivirlas desde un lugar más libre y en bienestar.



EXISTE UNA PATA SUSTITUTA CUANDO ALGUNA FALLA: LA PRUDENCIA



¿Qué pasa si una o varias patas de la mesa de la confianza se quiebran? ¿Cómo se recupera la confianza cuando se cae al piso?  Hay una pata sustituta que se llama Prudencia.


La mayoría de las mujeres tendemos a brindar una confianza ciega. Nos conectamos fácilmente con la ternura y asumimos consideraciones para otros, incluso muy por encima de sus conductas y acciones. Entonces vivimos con una confianza quebrada, no solo en nuestra relación con otras personas, sino en la relación que tenemos con nosotras mismas. 


Si vamos construyendo con otros, relaciones donde la confianza se quiebra constantemente, terminamos afectando nuestra autoconfianza.

Es imprescindible, para vivir en confianza, ponernos primero en el orden de prioridades. Es decir, ser sinceras, coherentes con nuestras acciones y pensamientos. Conscientes de nuestras competencias a la hora de adquirir compromisos. Responsables. Pero sobre todo ser capaces de abrazarnos y no juzgarnos duramente en nuestros momentos de vulnerabilidad, tal como hacemos con las personas que amamos. Luego practicar esto mismo con los demás. No entregar la confianza de manera ciega. Al contrario, tener los ojos bien abiertos y aceptar cuándo alguien no la merece, aunque nuestras carencias nos supliquen aferrarnos a la ceguera. Y en cada caso, tanto en la mesa de la autoconfianza como en la de las relaciones, apelar a la prudencia cuando sea necesario. Esto supone reconstruir la pata quebrada con paciencia, tiempo y acciones valiosas que la vuelvan a levantar.




Escribe en tu Cuaderno de la Maestra Interior



PREGUNTAS REFLEXIVAS:


  1. ¿Observando tu propio camino ¿cómo abrazar tu vulnerabilidad como profesional te ha permitido conectar de manera más auténtica, o incluso abrir una nueva oportunidad?


  2. Si tu negocio, proyecto o trabajo actual es el reflejo de tu confianza, ¿qué pata de la mesa de la confianza: Sinceridad, Competencia, Responsabilidad, Vulnerabilidad te gustaría fortalecer para sentirte aún más enraizada en ella?


  3. Si la prudencia es la "pata sustituta", ¿qué acción consciente podrías tomar hoy para reconstruir la confianza en un área donde se ha quebrado, ya sea contigo o con otros?


COMPARTE Y COMENTA:


Si tienes alguna pregunta o deseas compartir alguna reflexión sobre este tema, puedas hacerlo acá abajo, en la sección para comentarios.


¡Felicidades, acabas de concluir el primer módulo de comunicación profesional! ¡Sigue adelante hacia tu siguiente tema!





 
 
 

Comentarios


bottom of page