LA OBSERVADORA: UNA NUEVA FORMA DE INTERPRETAR AL MUNDO
- Renatta Casale
- 28 may 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 15 jun 2025

Así como en el aprendizaje, la observadora se transforma en gerundio, en una acción continua. Viviendo. Siendo. Interpretando. Experimentando. Conociendo.
¿Cuántas veces hemos tratado de resolver algo observándolo siempre desde un mismo ángulo, manteniendo el mismo estado de ánimo o, tratando de cambiar solo nuestras acciones? Así las cosas, el resultado será siempre el mismo. Continuar sumergidas en la misma insatisfacción.
Rafael Echeverría, propone en el libro Ontología del lenguaje una perspectiva que llama “Modelo del observador”, donde plantea que, si queremos alcanzar resultados realmente diferentes, debemos quitar nuestra atención de las acciones y empezar a transformar la manera en que observamos al mundo y lo interpretamos.
Desarrollar a nuestra observadora amerita conectar y expandir nuestra consciencia. Ser la maestra que sabe enseñarse y sabe aprender de sí misma. Conectar con nuestra observadora es desarrollar la habilidad de volver la mirada hacia nosotras mismas, conocernos, reconocernos y, sobre todo, intervenir y modificar nuestras perspectivas cuando se convierten en los obstáculos de nuestra evolución. Tenemos el derecho de modificar los juicios previos sobre las cosas, lo cual nos lleva a nuevos niveles de autenticidad y bienestar. Esta práctica contribuye a construir una relación de discípula-maestra con nosotras mismas, convertirnos en nuestra propia Gurú, como consecuencia de ser nuestras mejores aprendices, permitiendo que nuestro ser se manifieste y a partir de él, modificar el rumbo de nuestros pasos.
El camino del desarrollo no es ni mágico ni inmediato. El músculo de la expansión personal a través del lenguaje se desarrolla poniendo atención, practicando y volviendo una y otra vez al camino. Soltando el miedo de reescribir nuestra historia todas las veces que sea necesario. Teniéndonos mucha paciencia, compasión y sintiendo ternura por nosotras mismas. Agradeciendo cada movimiento, porque si bien los avances de longitud se miden en centímetros, cuando se trata de consciencia, el recorrido tiene kilómetros y kilómetros de profundidad. Por lo tanto, no es una carrera de velocidad, sino de un paseo contemplativo, donde vamos sintiendo en cada paso a la mujer que estamos siendo y poniendo toda nuestra energía en expresar a la mujer esencial que vinimos a ser.
Renatta Casale, Calladitas No Nos Vemos Más Bonitas pag 188
PREGUNTAS REFLEXIVAS:
¿Qué puedes hacer hoy para acercarte más a tu observadora?
¿Reflexiona y escribe sobre tres ideas, opiniones, juicios o posturas que tengas sobre un tema o situación en tu vida que sientes que es momento de evaluar y abrir la posibilidad de ser transformado?
Identifica alguna práctica consciente que te ayuda a volver siempre a tu observadora, a tu versión más consciente y conectada al presente.
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¡Felicidades por haber concluido el tema! ¡Sigue adelante desarrollando tu comunicación consciente!

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